Guatemala: la corrupción es nociva para la economía de Centroamérica

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    EFE

    Guatemala, 7 ago (EFE).- La lucha contra la corrupción y la impunidad emprendida en Guatemala no influye de forma negativa en el crecimiento de la economía local, sino que más bien es nociva para los indicadores de toda Centroamérica.

    Así se desprende del informe "El impacto económico y fiscal de la lucha contra la corrupción en Guatemala", publicado hoy por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales y el Center for Strategic & International Studies y con el que pretenden analizar si el combate a esta lacra afecta a la economía.

    "La corrupción, en el caso de los países de la región centroamericana, no es la grasa que permite que los engranajes de crecimiento económico se muevan con mayor soltura (y, por lo tanto, lo impulsen), sino la arena que los entorpece", señala el documento, que asegura que la corrupción tiene efectos negativos sobre el crecimiento del producto interno bruto (PIB) per cápita.

    En 2017, el ritmo de crecimiento de la actividad económica disminuyó respecto al año previo y al estimado inicialmente por el Banco de Guatemala (Banguat), según algunos debido a las acciones anti-corrupción emprendidas por la dúo del Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

    Sin embargo, los datos oficiales señalan que entre los factores que incidieron en la moderación del crecimiento económico por el lado de la demanda agregada se encuentran el incremento de la tasa de inflación, la disminución en el crecimiento del crédito bancario al sector privado, la austeridad en la política de gasto del Gobierno, las dificultades de ejecución presupuestaria, la incapacidad gubernamental para generar mayores ingresos fiscales, y, la apreciación del tipo de cambio.

    Por el lado del origen de la producción está la contracción del sector de explotación de minas y canteras, como consecuencia de la suspensión temporal de la mina San Rafael y del cierre de operaciones de la Mina Marlin.

    Y desde la perspectiva regional, arguye este estudio presentado en Washington, influyó el comportamiento de la actividad económica de los países centroamericanos, que muestra en conjunto un menor dinamismo económico durante los últimos años.

    Los datos también revelan una relación estrecha entre el comportamiento de la economía guatemalteca y la estadounidense, que sugiere que el dinamismo reciente de la economía norteamericana estaría reflejándose en la economía guatemalteca en el futuro cercano, un panorama consistente con las proyecciones realizadas del Banguat y el Fondo Monetario Internacional.

    El análisis "econométrico", que incluye a Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y la República Dominicana, sugiere que los países con menor nivel de corrupción tienen una tasa de crecimiento económico más alta.

    Además, los resultados indican que para el caso de Guatemala una mejora de aproximadamente tres unidades en el Índice de Percepción de Corrupción que elabora Transparencia Internacional, está asociada a un incremento ligeramente superior al 0,9 % del PIB per cápita.

    Con este análisis, el estudio concluye que la moderación en el crecimiento de la economía guatemalteca responde a su propia dinámica y al comportamiento de desaceleración económica reciente, una característica regional centroamericana.

    Por lo tanto, asegura que las acciones anticorrupción contribuyen a crear un ambiente propicio para aumentar el crecimiento económico en Guatemala porque reducen las vías que facilitan actividades corruptas y fortalecen la efectividad y legitimidad del Estado como proveedor de bienestar.

    La Cicig y el MP han emprendido desde 2015 una férrea lucha en contra de las dos lacras que le ha llevado a desarticular más de una veintena de estructuras, en las que están implicados, entre otros, el expresidente Otto Pérez Molina y la ex vicepresidenta Roxana Baldetti, ambos en prisión preventiva tras renunciar a sus cargos.